Sep 16
Cuando enciendo un cigarro, dejo que el fósforo se consuma por unos 5 segundos, para que el azufre no me deje mal sabor en la boca, luego lo acerco a la punta del cigarrillo e inhalo fuertemente; el humo que entra por mi boca me relaja, me aliviana el alma.

Cuando tomé el libro, sonidos/plural de Simón Pedroza, me pasó exactamente lo mismo; el libro pesa lo mismo que un cigarrillo, al asomarte a sus primeras páginas debes tomar distancia, (no física), para no intimidarte, el azufre se eleva, nubla tu visión.

Sonidos sonidos plural
Espacios sonoros en espacios comunes
Plurales
Imagen imágenes visiones
Imaginar visiones imaginar
Volumen volúmenes imaginar
Sonidos desplazamiento
Espacios de desplazamiento
Espacios visuales sonoros
Espacios en desplazamiento
Continuo sinuoso sutil
Desaparecer/aparecer
Desplazar volúmenes a espacios plurales
Comunes

Sin duda te preguntas ¿sigo leyendo? ¿A dónde me llevará? En este primer poema, Pedroza te sitúa en el lugar en el que seguramente él se encontraba al concebir esta colección de textos, un lugar desconocido pero común, un lugar en el que hemos estado sin darnos cuenta, pero al encontrarlo plasmado en un poema, lo recordás, lo volvés a sentir.

Segundo jalón a mi cigarro, esta vez más profundo, va más allá de mi garganta, llega a los pulmones, podés sentir el humo adhiriéndose a tus vísceras. La lectura continúa, no paralela a los jalones de nicotina pero si al humo, al olor, al calor del cigarro. Pagina 7 ya no estamos en el lugar en el que nos sitúa Pedroza, ahora nos describe o se autodescribe:

Imagen de volúmenes acústicos concretos
Bodoques de espacios desplazados
Como lanzados de hechos efectivos
Sin atrapar sin esperar exposiciones

Atento a lo que llega a su sentido auditivo, lo toma y lo transforma en personas en objetos en “Bodoques de espacios desplazados” o al contrario, personas y cosas son reducidas de su tridimensionalidad para ser convertidos en sonidos y luego en poema, el chirmol intelectual esta servido, moja tu tortilla o déjala seca vos decidís.

Ya el cigarro se ha consumido en una cuarta parte, el libro llega a su justo centro, a la mitad, y después de algunos versos a vista de pájaro sobre este colectivo llamado sociedad guatemalteca, Pedroza se adentra en si mismo y habla en singular, contradiciendo el titulo de su libro plural, es Pedroza contra Pedroza:

Cae el sol oscurece dentro de mí
Tengo la certeza de la noche

(pág. 15)

…decir palabras caer en abismos igual en pensamientos negros
(pág. 17)

La nicotina ya ha hecho efecto en mi cuerpo, mis manos ya no sudan, y la ansiedad se trasladó a otra región de mi cerebro, el libro de Pedroza al igual que su diagramación ya es otro, y esta es su única debilidad, al inicio nos sitúa y nos dice, desde el mismo titulo, que tipo de viaje vamos a tener, pero al final es un declaración de principios, lo que no es malo, pero no es lo esperado; debo reconocer que quizá yo sea un lector sistemático, es decir que tiene un sistema para leer y Pedroza como en otras ocasiones, rompe nuestro sistema y juega con nuestras expectativas. El final siempre es bueno.

El último jalón de cigarro es una dicotomía bien jodida, te encontrás satisfecho por el efecto de la nicotina pero querés seguir fumando, querés una dosis más, de algo bueno siempre querés más, pero tenés que esperar. De la misma manera finalizas el libro sonidos/plural de Simón Pedroza, satisfecho pero querés un poco más. La lectura me duró lo mismo que el cigarro, fue rápido e intenso, esperaremos la próxima dosis.

Juan Calles

Sep 2